tumbonas hamacas de playa

Tienes que saber que por un poco de dinero más, puedes colgar tu hamaca casi en cualquier lugar, y así no tendrás que preocuparte de los bichos, ni de llevar un saco de dormir y una almohada. Si quieres visitar este hermoso lugar, debes tomar precauciones ante los erizos de mar, llevando escarpines para tu recorrido, donde te aseguramos que el viaje a través de un camino de tierra valdrá completamente tu tiempo. Este entrañable chiringuito que abrió sus puertas en los años 70, ocupa una antigua caseta en la que los pescadores guardaban sus barcas. Lo más peculiar del establecimiento es el modo en el que cocinan: en barcas de madera curiosamente ancladas sobre la arena de la playa. Las espectaculares vistas sobre el Océano mientras degustamos alguno de sus exquisitos platos es una de las múltiples razones por las que vale la pena frecuentarlo. De la misma manera que una hamaca clásica, una silla colgante es igualmente confortable y suspendido podrás relajarte y reposar. Lo explica una agente de la Guardia Urbana acostumbrada a patrullar de paisano por las playas de Barcelona en sus horas más oscuras.